sábado, 29 de marzo de 2014

Cata de quesos II


Os presento los quesos que hice hace unos meses. A la izquierda, el queso de cabra al pimentón y a la derecha, el queso de vaca al romero. Han estado curando dos meses en el garaje. Les tuve que quitar la cobertura un par de veces porque les salía moho: se la quité, los limpié bien y se la volví a poner.

El de cabra, como era más chiquitín está más curado y algo más seco. Tiene un sabor intenso y el pimentón le da un toque ahumado exquisito. El de vaca está más tierno, tipo semicurado, y tiene un ligero sabor a romero no muy fuerte pero muy rico.

¡No os podéis imaginar la satisfacción que da comer un queso casero hecho por mi y que además está buenísimo! :)

El arte del jabón refundido


Cuando uno se sumerge en el mundo de los jabones descubre que no todo es tan sencillo como parece y que algunas veces no salen tan bien como nos gustaría. Tenemos restos de jabón recortado, jabones a los que les desaparece el olor, jabones de un color que no nos convence, trozos de jabones usados... Pero hemos usado ingredientes caros y no queremos tirarlos ¿qué hacemos? Pues refundirlos.

Por eso es importante aprender a dominar esta técnica, porque la usaremos muy a menudo, al menos al principio (como es mi caso).

Es fácil, pero hay que cogerle el tranquillo. Primero, rallamos el jabón lo más fino posible. Luego lo pesamos. Lo colocamos en un cazo y añadimos el 10% del peso del jabón de agua (destilada o filtrada) y otro 20% del peso de glicerina. Se pone a fuego muy lento y se remueve pacientemente. Veremos cómo el jabón comienza a fundirse. Hay que mezclarlo bien, pero no con mucha fuerza porque no queremos que haga espuma. Nos sentiremos tentados de echar más agua ¡no lo hagáis! Si no, tardará una eternidad en volver a endurecer. Hay que esperar pacientemente a que se funda todo el jabón, si no, tendremos trozos más duros en el jabón final.

Una vez fundido se pueden añadir aromas o colorantes si lo deseamos y luego enmoldar. Es mejor usar moldes sencillos, sin esquinas ni dibujos complicados porque si no quedarán agujeros. Esperar a que endurezca y desmoldar. Esperar unos días a que se ponga completamente duro y ya se puede usar.

Plastilina (Playdough)


El martes pasado estuvimos en un grupo de homeschoolers y Candela estuvo un buen rato jugando con una plastilina súper chula. Cuando le pregunté a la madre que la había traído que qué plastilina era esa me dijo que la había hecho ella. ¡Pues era la mejor plastilina que habíamos visto jamás!! 

¡Andaaaaaa! no seas frikiiiii, ¿qué más dará? Pues no, no da igual. Algunas plastilinas se secan en días y ya no se pueden usar. Otras son duras como piedras y para amasarlas hay que ser Conan el Bárbaro. Otras son pringosas y pegajosas y se quedan incrustadas en la mesa y no hay quien las despegue. Pues esta es Perfecta, así, con P mayúscula.


La receta está en esta web y yo la seguí al pie de la letra. Tardé unos 10 minutos y salió genial. Sin duda, os la recomiendo.

Ingredientes:

- 2 y 1/2 tazas de agua
- 1 y 1/4 tazas de sal
- 1 y 1/2 cucharadas de cremor tártaro
- 5 cucharadas de aceite
- 2 y 1/2 tazas de harina
- colorante alimentario
- aroma de vainilla (opcional)

Preparación:

Mezclar todos los ingredientes salvo el colorante en un cazo y mezclar bien. Poner a fuego lento hasta que la masa se vaya espesando y adquiera un aspecto suave. Coger un trozo y si no está pegajosa, ya está lista.



Extender sobre una superficie, dejar templar y amasar hasta que se ligue completamente. Dividir en tantas bolas como colores queramos, añadir el colorante y amasar bien. ¡Listo!

Se conserva en una bolsa hermética durante meses (la que probamos tenía unos 4 meses y estaba perfecta).

lunes, 24 de marzo de 2014

Champú con aromas cítricos


Aquí vengo con un nuevo jabón, en este caso un champú con aromas cítricos. Está hecho con potasa en vez de sosa para que sea líquido y en frío (por eso no es transparente). Se mezcla la lejía con las grasas a 40º y se deja reposar hasta neutralizarse durante dos semanas. Después de neutralizarse, se disuelve y se añade el aroma elegido. Elaborado con aceite de coco y oliva, hace mucha espuma y es suave para la piel. 

Ingredientes:
- 209g aceite de oliva
- 79g aceite de coco coco
- 60,2g potasa
- 154,1g agua

Disolvente 
- 300g agua

Aromas: 
- 3g aroma de cáscara de limón
- 3g aceite esencial de naranja
- 2g aceite esencial lemongrass
- 1g aceite esencial de árbol de té
- 1g bergamota

SE 0%
Conc 28%

sábado, 22 de marzo de 2014

Jabón de arroz y karité


Os presento mi nuevo jabón. Es una receta sencilla pero con unas propiedades excepcionales. El aceite de salvado de arroz le aporta cualidades hidratantes y antienvejecimiento, cuida las pieles sensibles y hace una espuma delicada, suave y sedosa. La manteca de Karité es muy útil para el cuidado de las pieles sensibles, tiene gran capacidad hidratante y emoliente y le aporta dureza al jabón. La combinación de ambos hace que este jabón sea suave, delicado e ideal para las pieles secas, que se enrojecen fácilmente o que son muy sensibles.

He hecho algunos negros y otros blancos con dibujos negros. Como veis, sigo aprendiendo nuevas técnicas :) El negro no ha quedado tan oscuro como yo quería y ahora recuerda a los cantos rodados negros. No es lo que buscaba, pero el resultado es bonito.

Está elaborado con el método en frío, mezclando la lejía y las grasas a 30º y sin batidora para poder hacer los dibujos (con una traza muy líquida). El colorante negro es pigmento mineral óxido de hierro negro (número CI77499) y lo disolví en agua. La próxima lo intentaré disolver en aceite a ver si funciona mejor y consigo un negro intenso.

Como aditivos tiene aroma de cáscara de limón y vitamina E para conservar las propiedades del sobreengrasado intactas, pues la manteca de Karité es delicada.

Ingredientes:

Grasas:
- 95g aceite de coco 
- 177g aceite de salvado de arroz
- 68g manteca de karité

Lejía:
- 44,8g sosa
- 115,2g agua

Aditivos:
- 1,5g vitamina E
- 10g aroma de cáscara de limón

Sobreengrasado 8%
Concentración 28%

martes, 18 de marzo de 2014

Desodorante en stick


Y aquí sigo con mi línea de cosméticos naturales para desbancar a los industriales. Esta vez es un desodorante hecho a base de ingredientes naturales y sin aditivos impronunciables.

Hoy por hoy no está claro si los antiperspirantes y los desodorantes que contienen aluminio y parabenes están o no relacionados con el cáncer. Hay multitud de estudios contradictorios al respecto: aquí por ejemplo dicen no haber hallado resultados concluyentes, sin embargo aquí sí establecen una correlación. Lo que sí está claro es que el cuerpo necesita eliminar toxinas y una forma de hacerlo es a través del sudor. Y hay que dejar al cuerpo hacer lo que tiene que hacer.

Pero, claro, tampoco queremos ir apestando a orco por la vida. ¿La solución? Pues dejar al cuerpo tranquilo que elimine sus toxinas, pero ponérselo crudo a las bacterias que hacen que el sudor huela mal. Para ello necesitamos crear un ambiente alcalino donde no puedan proliferar y el bicarbonato es una solución fácil y económica. De hecho hay gente que simplemente se pone bicarbonato en las axilas y se acabó el mal olor. A mi personalmente no me gusta esta opción porque no me parece cómodo andar con polvos y porque parte del atractivo de un desodorante es que huela bien.

Buscando por internet encontré bastantes recetas. Al final, como siempre, hice un megamix y me puse a probar. Este es el resultado :)

Los ingredientes activos de este desodorante son:

- bicarbonato sódico, que tiene propiedades antisépticas y antribacterianas.
- aceite de coco con propiedades antimicóticas y antibacterianas
- manteca de cacao con capacidad antiinflamatoria (ideal para después de la depilación)
- almidón de maíz que absorbe la humedad
- aceite esencial de árbol de té conocido por sus propiedades antisépticas contra bacterias y hongos
- aceite esencial de lavanda con propiedades antisépticas, antimicrobianas, antiinflamatorias, cicatrizantes y desodorantes
- aceite esencial de lemongrass antiséptico, antimicrobiano y desodorante.

Ingredientes (para unos 90ml):

- 10g cera abejas
- 45g aceite coco
- 25g manteca de cacao
- 40g almidón de maíz (maicena)
- 50g bicarbonato
- 5 gotas aceite esencial de árbol de té
- 5 gotas aceite esencial de lavanda
- 3 gotas aceite esencial de lemongrass


Preparación:

Fundir al baño maría la cera, la manteca de cacao y el aceite de coco. Añadir los aceites esenciales y por último la maicena y el bicarbonato y remover bien. Volcar en un recipiente vacío de desodorante de stick (yo compré por internet unos botes monísimos de 30ml, son los de la foto) y dejar enfriar.

Este desodorante se desliza bien por la piel, pero es ligeramente más blando que los desodorantes comerciales por lo que hay que aplicar menos presión al usarlo. Tiene un olor ligero muy agradable (para los que odiáis el olor del árbol de té, como yo, os diré que no se nota). Y lo más importante, ¡funciona!

domingo, 16 de marzo de 2014

Crema facial regeneradora


Aquí os traigo una nueva cremita. Se trata de un regenerante y antiarrugas facial para pieles mixtas (o sea, para mi :P ). Tiene la particularidad de que se absorbe fenomenal sin dejar sensación grasa, pero al mismo tiempo hidrata y regenera la piel en profundidad ayudando a eliminar y prevenir arrugas. Por los aceites elegidos tiene un gran contenido en vitamina E y antioxidantes ideal para combatir los primeros signos de la edad y una ligera tendencia astringente que matiza las imperfecciones y cierra los poros.

Contiene:
aceite de avellana con alto contenido en vitamina A y E, hidratante, nutritivo, regulador y protector de la piel. Es no comedogénico y de tacto seco.
- aceite de pepita de uva rico en ácidos grasos, flavonoides, vitamina E y vitamina C con propiedades antioxidantes, emolientes, regeneradoras e hidratantes. Es un aceite muy suave con efecto antimicrobiano y antiinflamatorio, también tiene efecto astringente que alisa y tonifica la piel, es no comedogénico y de tacto seco.
- aceite de salvado de arroz rico en antioxidantes y vitamina E, promueve la formación de colágeno y tiene un suave efecto astringente. Es no comedogénico y de tacto semi-seco.
- manteca de karité tiene gran cantidad de ácidos grasos que la convierten en un buen emoliente e hidratante y también es rica en vitamina F componente esencial de las membranas celulares. Es un regenerador natural de la piel, combate las arrugas y previene el envejecimiento. Ayuda a proteger la piel de los rayos UVA y UVB. Es no comedogénico.

El aroma elegido es de lilas: dulce, agradable, ligero y muy femenino.

Ingredientes (para 50ml):

Fase oleosa:

- 2g de cera lanette
- 2g de alcohol cetílico
- 2,5g aceite de avellana
- 2,5g de aceite de pepita de uva
- 2g de aceite de salvado de arroz
- 2g de aceite de karité

Fase acousa:

-  37,5g de agua 

Aditivos:

- 4 gotas de conservante cosgard

- 4 gotas de aroma de lilas
- 0,25ml de vitamina E

Preparación:

Calentar las fases oleosa y acuosa a 70º por separado. Echar los aceites sobre el agua y batir con batidora hasta que emulsione. Añadir los aditivos y batir de nuevo. Colocar sobre un baño maría inverso (agua con hielos) hasta que se enfríe removiendo de vez en cuando. Una vez fría, envasar (puedes ayudarte con una manga pastelera) y listo.

domingo, 9 de marzo de 2014

Jabón energizante de vainilla y chocolate


Os presento mi última creación: un jabón de vainilla y chocolate que dan ganas de comérselo. La particularidad de este jabón es, por un lado, que está hecho con aceites muy especiales (manteca de cacao, cacahuete, pepita de uva y salvado de arroz) y, por otro, que está enriquecido con leche de coco.

El aceite de cacahuete destaca por su alto contenido en vitamina E por lo que ayuda en el tratamiento de las pieles irritadas y con eczema.

El aceite de pepita de uva es rico en antioxidantes y tiene propiedades astringentes por lo que estimula la circulación y tonifica la piel.

La manteca de cacao es conocida por sus propiedades hidratantes, humectantes y regeneradoras de la piel.

Y el aceite de salvado de arroz es rico en antioxidantes y antiradicales libres, por lo que es un potente antienvejecimiento y también activa la microcirculación.

La leche de coco contiene gran cantidad de vitamina C que ayuda a mantener la piel suave y elástica y gracias al ácido láctico que contiene regenera la epidermis y estimula la creación de colágeno natural. Está añadida a la traza para mantener sus cualidades al máximo.

Además contiene cacao puro y extracto de vainilla. El cacao que tiene propiedades hidratantes, exfoliantes y vigorizantes y ayuda a drenar las capas profundas de la piel. Y la vainilla tiene propiedades antioxidantes, es antidepresivo y eleva el ánimo.

En resumen, es un jabón energizante y activador perfecto para usar al despertarnos por la mañana. Podríamos decir que es el jabón de los lunes :P

Ingredientes:

Grasas:

- 119g aceite de coco
- 72g aceite de palma
- 48g manteca de cacao
- 119g aceite de salvado de arroz
- 57g aceite de pepita de uva
- 48g aceite de cacahuete
- 10g cera de abeja

Lejía: 

- 63,1g sosa
- 84,3g hielo

En la traza:

- 78g leche de coco
- 2 cucharadas de cacao puro en  polvo
- 7g extracto de vainilla
- 2g vitamina E

SE 8%
Concentración 28%

La técnica usada ha sido el proceso en frío mezclando los aceites y la lejía a 35º. Como tiene bastantes aceites duros, he usado agua congelada para disolver la sosa y un baño maría frío para mantener la temperatura baja y poder hacer el diseño. La mitad del agua requerida está sustituida por leche de coco en la traza. Está volcado en un molde con tres separadores y una vez quitados, he pasado un palito haciendo eses. Está cortado en horizontal para apreciar mejor el dibujo.

Quiero dar las gracias a los miembros de la comunidad de Bloggeros Jaboneros que me han ofrecido todos sus buenos consejos y que han hecho posible esta maravilla de jabón ¡Gracias! Y en concreto se lo dedico a +Amparo Jabones Felices que fue quien me dio la idea de hacer un jabón de chocolate.

viernes, 7 de marzo de 2014

Moldes para jabón

Cuando uno empieza a hacer jabones una de las cosas que más nos preocupa son los moldes. Cada artesano del jabón se distingue por los diseños que hace y para eso el molde influye muchísimo.

Pero cuando estás empezando da no sé qué gastarte el dineral que vale cada molde porque bastante te gastas ya en aceites y demás ingredientes como para añadir más cosas. Así que me puse a buscar por internet cómo hacerme mi propio molde sin meterme en demasiados follones usando sierras de calar o comprando maderas, bisagras y demás (porque al final te gastas lo mismo y tardas mogollón en hacerlo). Y mira tú por dónde me encontré el blog de una jabonera con un tutorial para hacer un molde súper sencillo y ni corta ni perezosa me puse manos a la obra. Y lo mejor, te puedes hacer todos los que quieras y de la forma que quieras.

Sólo se necesita cartón pluma (yo elegí de alta densidad para que dure más), goma EVA preferentemente de 2mm, cutter, regla y pegamento.


Le he añadido unos separadores hechos con las tapas de plástico que sirven para encuadernar y sólo cambiaría una cosa: en vez de usar cola blanca para pegar la goma eva en el próximo voy a usar cola de contacto porque no termina de quedar bien pegado por el centro. Por lo demás, ¡le doy un 10!

Acondicionador bifásico sin aclarado

Uno de los productos que no puede faltar en una casa con una niña pequeña es un acondicionador que no haya que aclarar para poder peinarla todas las mañanas. Los suavizantes sin aclarado comerciales (casi todos) llevan siliconas y hoy por hoy hay bastante controversia sobre su uso en el cabello.

La silicona en sí no es mala, pero la aplicación en el pelo, a mi personalmente, no me convence. Crea una capa sobre el cabello que hace que parezca más hidratado y suave, pero es sólo apariencia. Además, con el uso continuado lo satura y hace que no penetre ningún tratamiento realmente hidratante que queramos hacernos (para conseguirlo habría que "desintoxicar" el pelo primero).

Aparte de las siliconas los acondicionadores comerciales también están llenos de parabenos (relacionados con el cáncer), alcoholes, aromas artificiales y un montón de cosas más que el ciudadano de a pie no es (somos) capaces de identificar.

Con todo esto en mente ¿cómo voy a aplicar semejante producto en la cabecita de mi hija de apenas 4 años? ¡No puedo! Así que después de mucho investigar, este es el resultado.


Está hecho a base de aceites naturales especialmente elegidos para el cuidado del cabello (aquellos que mejor se integran con la estructura capilar), glicerina y agua. Funciona bastante bien, no deja el pelo engrasado y tiene un efecto hidratante real, por lo que resulta un producto perfecto para el cuidado del cabello. También lleva aceite esencial Ylang-ylang que previene la caída y ayuda a reforzarlo.

Además he realizado la mezcla de aceites pensando en usar una parte diluido como suavizante si aclarado y otra parte los aceites solos que se usan a modo de mascarilla de cuidado intensivo.

Ingredientes:

Aceites:

-100ml aceite de coco
- 5ml aceite de jojoba
- 20ml aceite de argan
- 25ml aceite de ricino
- 50ml oleato de romero en aceite de  oliva
- 30 gotas aceite de esencial de ylang-ylang
- 0,75ml vitamina E

Para el spray de 100ml:

- 10ml mezcla de aceites
- 10 ml glicerina
- 80ml agua
- 8 gotas conservante cosgard

Simplemente se mezclan los aceites hasta conseguir que estén todos bien integrados. Si es necesario templarlos ligeramente durante 30 segundos en el microondas (no calentar, sólo templar, para conservar sus propiedades al máximo).

Luego se mezclan los ingredientes para el spray en el orden indicado.

Modo de empleo:

La mezcla de aceites tal cual se puede usar como cuidado intensivo. Simplemente se extiende bien por todo el cabello masajeándolo, se deja actuar un mínimo de 5 minutos (se puede tener hasta toda la noche si quieres) y se lava el pelo regularmente. Una forma cómoda de hacerlo es en la ducha: te echas el aceite, te enjabonas el cuerpo mientras hace efecto y te lavas el pelo lo último. 

El spray sin aclarado se puede usar con el pelo húmedo o seco. Tan sencillo como agitar bien, pulverizar sobre el cabello, preferentemente de la mitad hacia las puntas (sin abusar del producto) y peinar normalmente.

Lo único que hay que tener en cuenta es que la glicerina es un gran conductor de la temperatura, por lo que si vais a usar secador después del suavizante sin aclarado ¡no le pongáis glicerina! Añadid 5ml más de la mezcla de aceites y los otros 5 de agua. Si se usa la glicerina y el secador correis el riesgo de tener pelo frito para desayunar...

Para los que os preguntáis si el pelo queda graso con este suavizante, os pongo una foto con mi pelo después de haber hecho el tratamiento intensivo en la ducha y haberme puesto el acondicionador sin aclarado con el pelo húmedo después. Mi pelo es ligeramente seco en las puntas y tiende a graso en las raíces, no lo llevo teñido y lo tengo bastante fino.



¿A qué esperáis para probarlo?

martes, 4 de marzo de 2014

¡Mi jabón de rosa mosqueta en el blog de una experta jabonera!

¿Os acordáis de mi jabón de rosa mosqueta?


¡Pues aparece en el blog de una experta jabonera! ¡Qué ilusión me ha hecho! :D

Propuso hacer un post colectivo. El requisito era presentar un jabón de rosa mosqueta. Como no tenía ninguno, me puse manos a la obra :)

¡Gracias +Jimena por esta oportunidad! ¡Y gracias a la comunidad de +Bloggeros jaboneros por permitirme estar en contacto con gente tan buena!

Jabón marmolado de fresa... o cómo arreglar un desaguisado



Os presento este jabón que me ha dado más disgustos que alegrías. Menos mal que la historia tiene final feliz :P

Resulta que era uno de esos días en que una se levanta de mal humor: no había dormido bien, mi hija decidió levantarse a las 5 de la mañana, estaba lloviendo a cántaros y el día era oscuro y gris. Vamos, ¡perfecto! Para animarme decidí hacer un jaboncito; uno de fresa y nata, me dije. Así seguro que paso del peor de los humores a estar contenta y animada. Pues como no podía ser de otra manera, me salió fatal de los fatales. Fue todo un cúmulo de despropósitos, un error detrás de otro, y la mala suerte me seguía de cerca.

Quise hacer un jabón sencillo. Cuatro ingredientes: aceite de coco, aceite de palma, aceite de arroz y cera de abejas. Quería añadir el aceite de arroz como sobreengrasado al final y dividirlo en dos partes, una rosa con aroma de fresa, y una blanca con aroma de nata. Fácil, ¿no?

Ingredientes:

Grasas:

- 95g aceite de coco
- 73g aceite de palma
- 9g cera de abeja

Lejía:

- 43,7g de sosa
- 112,4g de agua

En traza:

Sobreengrasado: 168g aceite de salvado de arroz
- Colorante mineral rosa
- 10g de aroma de fresa y 10g de nata

Preparación:

Si todo hubiera salido bien, la preparación era sencilla: calentar las grasas a 40º, preparar la lejía y esperar a alcanzar los 40º, mezclar, batir con batidora hasta alcanzar la traza, añadir el sobreengrasado, separar en dos partes y añadir los aromas y el colorante y enmoldar haciendo firulillos, capas o lo que se me hubiera ocurrido.

¡Pero nooooooooo! Calenté las grasas ¡ups! a 100º. Preparé la lejía y esperé a los 70º. Las grasas seguían a 90º, mi hija pequeña llevaba 40 minutos dormida y se iba a despertar en una media hora, más me valía darme prisa. Bueno, lo mezclo ya y punto. ¡Zas! La traza súper espesa. Bueeeeeno, ahora añado el aceite de arroz a temperatura ambiente y algo lo licuará. ¡Pero no! ¡Solidifica de golpe! ¡Aaaaaaah! Bueno, de perdidos al río. Sigo. Pero ¿qué oigo? ¡mi hija se ha despertado! ¿pero no le quedaba media hora? Pues va a ser que no... ¡Me doy prisa! Añado el colorante, añado el aroma... ya no puedo casi ni batir. Lo enmoldo como puedo... ¡¡¡Qué desastre!!! Bueno, a ver cómo queda.

Al día siguiente, corto y ¿qué veo? Pues gotas de aceite por todas partes. Con lo sólido que estaba, el aceite de la traza no se mezcló bien. ¡Oh nooooo! Pues hala, a refundir.

Rallo el jabón. Le añado el 10% del peso de agua (50g) y el 10% del peso de glicerina (50g) y al fuego. Lo fundo, lo mezclo bien y lo enmoldo de nuevo. Bueeeeeeno, hoy no va tan mal la cosa. A ver cómo queda. Y ¡oh, sorpresa! ¡Pero si ha quedado bien y todo!

Pues menos mal que en esto de los jabones pocas cosas no tienen solución :)

lunes, 3 de marzo de 2014

Mozzarela fresca

¡Hacer queso es todo un vicio! Y aquí tenéis una nueva variedad: ¡mi propia Mozzarela!


Aun tengo que mejorar la técnica, pero el resultado es buenísimo. Es muy sencillo. 

Ingredientes:

- 2l de leche fresca entera
- 1,5ml de cuajo líquido
- 2 cucharaditas de sal
- 2 cucharadas soperas de yogur
- 3 cucharadas soperas de leche en polvo
- un cuenco con agua y hielo

Preparación:

Poner en un cazo la leche, la leche en polvo y el yogur. Mezclar bien y calentar hasta 40º. Tapar y dejar reposar 30 minutos (o hasta que alcance 35º). Añadir el cuajo, remover bien y dejar reposar 1h tapado. Cuando está bien cuajado, cortar en cuadrícula y dejar reposar unos 15 minutos para que se separe el suero de la cuajada. 

Calentar hasta 50º removiendo muy despacio. Veréis cómo la cuajada se va coagulando hasta formar como bolitas. Una vez alcanzada la temperatura, escurrir bien. Volcar la cuajada en un cuenco para microondas y poner a temperatura máxima 1 minuto. Sacar, apretar bien par que pierda más suero y volver a poner en el micro 30 segundos. Repetir una vez más. 

La cuajada debe llegar a los 60º en el interior. Cuando llega a esta temperatura veréis que al estirarla empieza a formar hilos como de queso fundido y ya no se rompe. Llegados a este punto, sin manosearla demasiado, echar la sal, estirar varias veces para que se integre, formar una bola y echarla en el agua con hielo para que se enfríe rápido y mantenga la forma deseada. ¡Ya se puede comer! 

Por cierto, la masa de queso caliente quema muchísimo. Para manejarla, hay que llevar guantes de goma o aguantar el calor estoicamente. Os recomiendo la primera opción :P

Aquí tenéis un tutorial completo donde explica paso a paso cómo hacerla. Son las instrucciones que he seguido yo.