La zanahoria tiene muchas propiedades para la piel que se llevan aprovechando desde hace muchos años en el mundo de la cosmética. Es rica en beta-carotenos y antioxidantes, lo que la hace ideal para proteger la piel de los daños causados por los rayos UV y la contaminación ambiental. Y al ser muy rica en vitaminas y minerales, ayuda a equilibrar el pH de la piel, a controlar los niveles de grasa y acelera los procesos de recuperación y elasticidad de las capas superiores.
Este jabón está realizado con zumo de zanahoria en lugar de agua (obtenido en una licuadora). Para realizarlo he utilizado aceite de palma de origen sostenible. Desde hace años el uso del aceite de palma está en entredicho por la forma en la que se obtiene (arrasando selvas y hábitats muy variados y amplios), pero yo me he cerciorado de comprar un aceite de palma que cumpla con las legislaciones que protegen el medio ambiente. El aceite de palma en jabones produce un resultado muy agradable, proporcionando una espuma cremosa y estable y una dureza óptima de la pastilla. A pesar de todo, el contenido de aceite mayoritario de este jabón es como siempre mi adorado aceite de oliva virgen, que aporta una hidratación a la piel extraordinaria.
He utilizado un SE del 8% y una concentración del 28%. Y para teñirlo he utilizado dióxido de titanio (para aclarar el naranja natural de la zanahoria).
¡Os dejo con la receta!
Ingredientes (para un jabón de 730g):
Aceites:
- 61g de aceite de coco
- 61g de aceite de palma (de origen sostenible)
- 12g de cera virgen de abeja
Lejía:
- 65g de sosa (del 99% de pureza)
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