viernes, 7 de febrero de 2014

Jabón líquido

Mucha gente piensa que el jabón líquido no es más que una pastilla de jabón disuelta en agua. ¡Pues no!

Si alguna vez habéis tratado de diluir una pastilla de jabón lagarto os habréis dado cuenta de que o está tan disuelto que es casi agua o, si no, que tiene una consistencia densa y pringosa que casi ni sale del bote. Eso es porque cuando se forma un jabón por el proceso de saponificación se forman unos cristales que tienden a ser sólidos. Si lo diluyes en agua parece que se disuelven, pero en realidad sólo están en suspensión y tienden a cristalizar de nuevo.

Si en lugar de usar sosa cáustica (hidróxido de sodio) usamos potasa cáustica (hidróxido de potasio) para hacer la reacción el jabón que se produce tiene unos cristales que son mucho más pequeños y nunca solidifica. O lo que es lo mismo, obtenemos un jabón líquido.

El proceso de elaboración es exactamente igual, aunque el índice de saponificación entre sosa y potasa es ligeramente distinto. Si tenéis una receta de jabón que os gusta pero lo queréis líquido no basta con cambiar los gramos de sosa por potasa, hay que recalcular la cantidad necesaria. ¡Tranquilos! Hay una calculadora que lo hace. Simplemente, elige potasa en lugar de sosa una vez introducidos los gramos de aceites que vas a usar y liso.

Según los aceites que usemos tardaremos más o menos en alcanzar la traza. Si veis que cuesta mucho, meterlo un minutito en el microondas. El calor ayuda al proceso de saponificación.

Aquí os dejo la receta del que he hecho yo por si queréis probarlo.


Ingredientes:

Grasas:
- 30g aceite de ricino
- 75g aceite de coco
- 194g aceite de salvado de arroz
- 70g glicerina

Lejía:
- 54g potasa pura al 100%
- 70g agua

Disolvente:
- 250g agua

Preparación:

Calentar las grasas hasta 70º, añadir la glicerina, remover y reservar. Preparar la lejía: disolver la potasa en el agua y dejar reposar hasta que alcance los 70º. Echar la lejía sobre las grasas, batir con batidora hasta conseguir una masa translúcida espesa (si tarda mucho, meter 1 minuto en el microondas). Dejar reposar bien tapado al menos una hora para que saponifique del todo (debería mantener los 60-70º todo el tiempo, por eso hay que taparlo bien). Se sabe que ha saponificado del todo porque está gelificado por completo.

Una vez transcurrido el tiempo, calentar la pasta (yo la he calentado en el micro, aunque recomiendan el baño maría), añadir el agua para disolverlo y remover muuuuuuuy despacio (si no, hace mucha espuma). Os recomiendo añadir el agua poco a poco, por si os gusta más espeso, aunque para mi tiene la consistencia perfecta.

Cuando está disuelto podéis añadirle colorantes y esencias, pero como el color de por sí es muy dorado (el primero de la foto), los colorantes hacen cosas raras (el de en medio lleva colorante azul y el último rojo. Quién lo diría, ¿verdad?).

Los aromas que yo he elegido son uno de naranja y lemongrass, otro de incienso y sándalo y otro de amapola.

4 comentarios:

  1. Que guay, gracias. ¿Porqué echas potasa y glicerina? ¿No es suficiente con añadir potasa?
    Otra duda, ¿la potasa se calienta?

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Se puede hacer sólo con potasa. De hecho, si va a ser para lavar la ropa es mejor sin glicerina. La añado porque viene bien para la piel, es un gran humectante. Es como el jabón en pastillas con glicerina extra.

      ¡Ah! Y esta receta tiene un sobreengrasado del 8%. Si vas a hacer jabón para la lavadora, ponlo al 0% que limpia mejor (para la piel es demasiado cáustico, pero la ropa la deja genial!). En la calculador lo puedes hacer todo.

      Y sí, la potasa se calienta igual que la sosa y suelta los mismos vapores. Ya sabes: en lugar bien ventilado, con guantes y todas las normas de seguridad igual que con la sosa ;)

      Eliminar
    2. Vale, entendí mal, creí que había que calentar la potasa, no que como la sosa, se calienta sola jajajaja
      Probaré pronto y te contaré.

      Eliminar